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jmaznar

¿Dónde estás, Señor?

¿Dónde estás, Señor? A Ana le encanta que le cuente historias que me han sucedido en mi intensa vida. Nos sentamos junto a la chimenea, ella en mi regazo y, mientras le acaricio su melena leonada -cuando no usa ese producto tan agresivo para almidonar- le platico, salpicando las historias con mis múltiples acentos y licencias fonéticas. Ora Texas, ora Catalunya, ora Euskal Herria, ora Andalucía,...pero la forma es lo de menos -aunque importante- ya que ella, lo que quiere oír realmente, son mis anécdotas, incontables y llenas de emoción. A veces, las menos, también improviso pequeños poemas aprovechando esa innata capacidad que Dios me dió para el verso. A veces -Acebes- me veo a mí mismo como un gran polo magnético integrador de las diferentes formas dialectales y regionales españolas junto con las sensibilidades hispanas de EE. UU. y también de nuestros queridos hermanos iberoamericanos, que desde la Patagonia hasta México portan el español en su corazón como medida de sus propios sueños.

¿Dónde estás, Señor?

¡Oh, Dios!, ¿donde estás?
que no te veo
y por eso mismo
te pido ayuda

No encuentro mi argumento
cerca, a mi vera
se fué, con su inspector
divino al Parnaso

Cuna de héroes
gérmen de la civilización
Mesopotamia es España
Y Texas mi corazón

Dolido estoy por
la flecha que cruza
mi frontispicio *
alegremente y certera

A mi cartera** no la
rozará ni por sueños
misiles que viajen
al infinito***

El interior de este mundo
solo existe en el fondo
de mi corazón
abierto ante tí.

* cambiar esta palabra por frontón o algún sinónimo similar o igual
** nada que ver con Gestcartera
*** o un poco más cerca (infinito es como una metáfora, no tomárselo literalmente)

El poema, dedicado a mi fiel esposa, es un homenaje a las tropas estadounidenses destinadas en Iraq y otros países defendiendo la libertad continuamente sin descanso. Gracia Infinita, amigos.
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