
Y aún continúa una minoría de desalmandos insistiendo en que
no existió ningún avión que se estrellase contra el Pentágono. Incluso un
ex-ministro, parlamentario británico, concede crédito a la tesis del autoatentado o negligencia deliberada. No he podido asistir a la conferencia de mi querido
Robert Kagan donde expone bien claro que el poder se tiene para ejercerlo, no para entregarlo. Se insulta a las víctimas con estas dañinas teorías. Me recojo a mi capilla ardiente a rezar unos padrenuestros por los caídos de
La División Azul, cuyos restos busca nuestro querido ejército para restituir la memoria de sus familiares y de España. Amén.
¿Esto que es?... ¿el juego de los siete errores?
2 comentarios
jmaznar -
taro -
Avergonzados deberían estar esos medios liberales de comunicación de escupir continuas falacias contra la gente de "buena fe".
Rezo yo también por los miembros de la división azul que viajaban en ese desdichado avión.