Mal de altura

Ahora que me retiro de la dirección del país, abro mi mano para los que creen que España es algo más que un mapa. Me da igual que sean catalanes o gallegos, incluso vascos. También extremeños: el atraso no es motivo de vergüenza. Todos somos españoles. Todos necesitamos símbolos. Nuestra bandera, nuestro himno y el Rey, asegurando la continuidad en un proyecto común que nos llena de orgullo.
Desde la ISS no hay fin para los Pirineos ni las playas de Sanlúcar. El chapapote no oscurece las Cíes, inmaculadas y cristalinas, como la conciencia de los españoles, limpia, sabedora de pertenecer a un país de hombres resueltos y honestos.
¡Patria o muerte!
¡España libre o ...unida!
¡Viva la monarquía absoluta!
¡Viva -para finalizar- la guerrilla iraquí!
- Acebes, por favor, traígame otra botella. De orujo. No, a mí mujer, no. Payaso.
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