Retirada de tropas

Por una parte soy feliz. Y por otra, estoy triste, muy triste. El giro que ha tomado la política que con tanto trabajo impulsé es desastroso para la paz mundial, el índice Dow Jones o el prestigio de España. Atrás queda el recuerdo de las Azores, mis visitas a Texas y mi ronda de contactos con presidentes de países hermanos. Pienso, sinceramente, que muchos políticos han aprendido con mi contacto. Eso me llena de orgullo. Incluso Colin Powell me comentó que le pareció que las Armas de Destrucción existían cuando yo hablaba. ¡Ahhhh, recuerdos y más recuerdos imborrables!.
¿Donde dormiré en esa Universidad?. Me olvidé preguntarlo. El sueldo, por cierto, no está mal. Cobro un poco menos que la Thatcher pero más que Vargas Llosa. Un gesto que valoro en su justa medida.
También me alegro por Ana. Necesitamos un tiempo para pensar en nuestras vidas. Una temporada sola no le vendrá nada mal. A mí tampoco. Además, por allí hay muchas becarias sin prejuicios raciales. Espero colaborar en su curriculum. La juventud necesita estrategias y tácticas responsables.
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