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jmaznar

Sexo y chapapote

Sexo y chapapote He decidido no soñar por ahora. No me gustan esos sueños. Ni mi comportamiento último. No me reconozco. Y no quiero comentárselo a Ana -ha salido a inaugurar un Centro de Mujeres Golfistas. ¿Por qué me imagino oníricamente vestido de verdeolivo, como un vulgar terrorista de las FARC?. Algo me está pasando y no sé que es. Por ahora nadie notó nada raro. Bueno, ayer Acebes me mostró una edición especial de "El Camino" y me sorprendió mirando al infinito. Estaba pensando en esos sueños. En especial en uno que "me situaba en el Palacio de El Pardo, caminando entre setos, recitando unos versos de algún iluminista, desnudo -de cintura para abajo. En el horizonte, unas nubes se aproximan rápidamente y, cuando llegan a mi altura, resultan ser esas pequeñas galletas de chapapote, que caen sobre mi cabeza hasta aprisionarme. Sin poder moverme por el peso, Ana me llama desde el interior del palacio asomada al balcón en sujetador de encaje. Con tranquilidad se lo desabrocha y estirando sus brazos delicadamente, recoge trozos de petróleo que extiende sobre sus pechos como si de crema antiarrugas se tratase". No sé que querrá decir todo esto. Naturalmente Acebes es muy primitivo, un buen chico, pero seguro que lo hubiese interpretado mal. Necesito refugiarme en mi entorno natural. Leeré unas páginas de Ussía. Siempre he apreciado la inteligencia e ironía de su prosa, nada delicada, pero sí certera. El caso es que cuando pienso en este escritor, noto un dolor agudo en las tripas. He de ir al lavabo. Me llevaré su libro. ¿Qué me está pasando?.

1 comentario

Amanda -

Has montado un acertado cuadro.
Felicidades, buena ironía.